cuando me invito a ir al cerro del cabezo acompañando a un coro rociero para asistir a una boda rociera, no me lo pense dos veces, me apunte porque hacia ya muchos años que sueño con la morenita verla cerquita de mi y dar mil gracias por todo lo que me ha dado, sobre todo la paz interior que tanto me hace falta.
El viaje , aunque largo, fue comodo, y entretenido con la peña rociera porque estuvieron cantantdo y haciendo participes todos a cantar o tocar con las palmas todo el repertorio que exhibian, yo que soy fan de estos cantes me atrevi a dar las notas y palmear lo mejor que podia, para mi fue un viaje de lo mas grato que he tenido hace tiempo, sobre todo al ver a mis peques a mi lado que se portaron como campeones que no se levantaron de sus asientos en ningun momento y participando en todo lo que se acontecia en aquellos momentos, para mi fue plena la felicidad de ver a mis hijos participando en un paraje totalmente envidiable donde los montes con su arboleda en su esplendor me hizo entrar en mis fibras mas sensibles, acompañado con el cante y ambiente distendido y unos hijos maravillosos que superaron mis expectativas en cuanto su comportamiento.
Fue llegar al pie de la ermita cuando mi paz ya relajada estuvo por completo llena cuando entre en el camarin para ver la carita morena de la virgen al contrario de otras veces no derrame una lagrima, solo pude esbozar una sonrisa cuando la vi, me di cuenta que mi alma no estaba torturada como años anteriores, es como si esta vez me tocara dar las infinitas gracias por encontrarme a mi misma , junto a los seres mas queridos