A pesar de sus ochenta y seis primaveras nunca lo llegue a conocer como en estos ultimos dos años, y lo hice no con animo de un repentino deseo de conocer los familiares allegados, simplemente por que mi padre me obligo hacerlo , me converti en su taxista particular durante los dias que el necesitaba verle, desde que empeoro con su rodilla y vista me rogo que lo llevase a visitar a su hermano cada quince dias en la otra punta del pueblo, accedi porque rara la vez que me niego ante las peticiones de mis padres.
Cuando fui la primera vez ,constante que quedar viudo desde hace quince años, sin hijos, ni parientes que con el roce se ofrezcan a vivir con el, me impresiono la dejadez de su vivienda, de sus ropas, de sus comidas, de sus ansias de ser escuchado, me parecio un anciano que esperaba una visita como la nuestra como agua de mayo, con una sonrisa nos abria su puerta, y rapidamente nos ofrecia asiento, por lo que estaba descartado irse sin antes hacer una pequeña charla, por supuesto, me resigne y me deje llevar, de tal modo que al principio con desgana pero luego con interes me quedaba fascinada por las largas charlas que daba .
Yo elogiaba sus años bien llevados, no tenia apenas arrugas, no usaba baston ni ninguna otra cosa para desplazarse, no usaba gafas, y su cerebro funcionaba en las mil maravillas, me preguntaba en donde residia esta calidad de vejez que llevaba, y me di cuenta que era sencillo encontrar la respuesta, estaba delante de mi vista, no fumaba, comia solo para saciar su hambre nunca como placer, dormia mas de ocho horas, y tenia un huerto que personalmente cuidaba y recogia sus frutos para provisionar su despensa.
En invierno visitamos su casa de pueblo, la cual se encontraba medio derruida, pero me dio la impresion que no iba arreglar nada, supongo que pensando bien que su verdadero sitio de estar es la casa de las afueras donde mimaba su huerto y campo de almendros.Por lo que en temporada de invierno se resignaba a vivir en la casa hasta que llegase la primavera para instalarse en su verdadero habitat, yo compartia sus mismas opiniones al respecto, que vivir en el campo es lo mejor que se puede hacer, pero tambien es cierto que estaba mal acondicionada para soportar un duro invierno.
Por ello en primavera la idea de visitarlo me animaba mas, simplemente era grandioso ver un amanecer entre las montañas, oir solo el sonido de la naturaleza, sentir el aire puro de unos campos recien rociados por el alba, y los colores que ofrecia de la gran variedad de frutos, arboles y rosas con el paso de los rayos de luz por doquier me dejaba con la boca abierta.
Esto lo notaba mi tio , por ello me animaba a que recorriese el huerto en busca de aquellos frutos que me apeteciera mientras ellos charlaban, por supuesto accedia sin rechistar y me extasiaba con mis cinco sentidos abiertos de par en par, recorria las vides sopesando cuales eran los racimos mas hermosos, me adentraba en la tomatera que tocaba los tomates mas maduros y lo arrancaba sin que antes apartase las matas y me cerciorase que no habia otro mas maduro, los pimientos estaban a la vista y eran faciles de coger y seleccionar, las calabazas por sus tamaños no habia duda cual era la mas apetitosa, las acelgas las dejaba a un lado porque nunca estaba segura si eran o no, jamas la distingo cuando hay tanta hierba alrededor, los arboles me ofrecian tanto melocotones, peras , albaricoques, higos,ect que era imposible no verlos y cogerlos al principio de la temporada, seguia asi los minutos parandome en cada planta como si fuera unica, y no me fijaba el tiempo que estaba empleando, siempre mi tio o mi padre me daba una voz desde la terraza haciendome ver lo tarde que era.
Lo confieso, soy una enamorada de la naturaleza, y me siento relajada tanto que me aparto de la rutina por unas horas, jamas considerare una rutina ver y sentir crecer lo que tenia a mi alrededor.
Cuando mi padre se ponia hablar con mi tio los temas no solian variar mucho, siempre de lo mal que estaba el gobierno, de lo bien que se hacia las cosas en sus tiempos, y asi contaban infinidad de anecdotas, historias sin verificar, cotilleos y chistes que jamas habia oido hablar.
Siempre me posicione como una espectadora, queria dejarme al margen sobre mi opinion, porque simplemente diferia mucho de la de ellos , y no queria interrupir ni contradecir, simplemente observar como ellos valoraban el mundo desde su perspectiva.
Mi tio con sus ojos color azul de cielo, sabia que le quedaba poco para llegar a su fin, pero aun asi no varia sus habitos de costumbres, como trabajar por las mañanas en su huerto, sus siestas por la tarde y tele por las noches hasta ir a la cama temprano para madrugar al dia siguiente, digamos que era solitario, no salia de su casa, se conformaba con su copita de anis por la mañana , sus lingotes de vino del pais por la tarde, y su mas vino y anis por la noche.
Alli descubri el anis, nos ofrecia su botella de anis, y yo servia los vasitos, por supuesto la rapidez de sus efectos hizo que sus charlas fueran aun mas amenas, y la sonrisa en mi cara denotaba que estaba feliz.
Aquella mañana nos ofrecia su generosidad y sus charlas , todo era perfecto era primeros de verano, el dia prometia ser radiante, su humor era excelente porque habia conseguido buenas plantas este año, y ademas estar en su campo le hacia sentirse mas joven.
Fue la ultima vez que lo vi, por ello aun no me creo que se haya despedido sin decirlo, sin avisar, como si lo hubieran secuestrado contra su voluntad, jamas entendere que demonios hizo para que mis lagrimas no dejasen de brotar.
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